Prometeo, osado él,
desafió a Zeus y le robó el fuego.....

Si hay un mito que me fascina, es el de Prometeo, en todas sus versiones, desde la versión trágica de Esquilo, pasando por la visión sobre el mismo, de Calderón de la Barca, Goethe, Heidegger, el moderno Prometeo de Mary W. Shelley o la visión que de él construye Ramón Pérez de Ayala.
Robar el fuego.......acto de rebeldía contra el mandato divino, tocar lo sagrado, traspasar el umbral de lo prohibido.
La llama y la voz, son imanes de congregación humana. Allá donde hay fuego, los hombres se congregan a contar historias y, a la inversa, allá donde los hombres se congregan, acaba apareciendo el fuego, como centro de la reunión.
El fuego como aglutinador de un grupo o comunidad, pero el fuego también como purificador, con efectos sanadores y recordatorios.
El fuego, es uno de los más grandes productores de imágenes; representa la verticalidad, el proceso ascensional, el claroscuro psíquico, la soledad del soñador.........
Al hilo del fuego, quiero hablaros de algo muy típico de aquí: la
queimada y con ello, concluyo mi ciclo semanal sobre cuestiones antropológicas........pero visto el éxito, más adelante, seguiré contando más cosas de este tipo.
Cuenta la historia, que aquel que bebe queimada, purifica su alma y queda libre de los malos espíritus así como, de los hechizos malignos.
Qué es la queimada, os estaréis preguntando algun@s; pues es una bebida cuyo ingrediente básico es el aguardiente u orujo, al cual se le prende fuego y se quema. Además de aguardiente, lleva azúcar (en origen miel), cáscaras de limón, manzana y unos granos de café, (he visto ponerle también, una rama de canela).
Lo interesante de la queimada, es su elaboración, todo un ritual mágico y simbólico..........si el otro día os hablaba de las piedras, como objeto ancestral de culto, hoy le toca al fuego, al poderoso y purificador fuego.........robado a los dioses y regalado a los hombres.

Cualquier ocasión es ideal para preparar una queimada, pero sobre todo, en fiestas o reuniones de amigos y familiares, porque el ritual es un tanto especial y merece ser disfrutado en compañía.
Se dice que tres de los ingredientes fundamentales de la queimada (la cazuela de barro, el aguardiente y el fuego) están directamente relacionados con tres elementos de la naturaleza: La Tierra, el Fuego y el Agua.
La Naturaleza, también es aludida mientras se prepara la queimada, tal que en la última estrofa del conjuro:
"Fuerzas del aire, tierra, mar y fuego, a vosotros hago esta llamada: si es verdad que tenéis más poder que la humana gente, aquí y ahora, haced que los espíritus de los amigos que están fuera, participen con nosotros de esta queimada".
La cazuela de barro, simbolizaría la tierra, origen y destino del hombre; el aguardiente serían las lágrimas de la madre Tierra; y finalmente, está el Fuego, que danza, libremente, en el barro para purificarnos, alumbrarnos y calentarnos. El elemento aire, permite la combustión y la aparición de la llama azulada que baila al son del conjuro sanador, mientras se prepara el brebaje.
Se dice que, la primera taza de queimada, nos purifica, librándonos de los malos espíritus, la segunda taza nos alumbra, despejando nuestra mente de prejuicios, y la tercera nos calienta, despertando nuestras pasiones, y bueno, la cuarta...... y la quinta...........(ejem).
Además del significado de los elementos "básicos", por así decirlo, los ingredientes complementarios no son aleatorios:
azúcar: blanca y dulce, símbolo de la pureza y de la inocencia, endulza el brebaje y nos recuerda que la queimada es purificadora y al beberla, nos ayudará a superar las lacras de la soberbia, la envidia, o el egoísmo.
En origen, cuando escaseaba el azúcar blanco, se endulzaba con miel, la cual simbolizaba, mejor que ningún otro elemento, el trabajo y la solidaridad, entre los miembros de una misma especie.
limón: símbolo de los sinsabores de la rutina, la acritud de la vida, es la vacuna contra la amargura, que pintará sonrisas de estreno, en nuestro rostro desdibujando los hastíos de la monotonía.
manzana: símbolo de nuestra condición humana, nuestro pecado más deseado, aquel que la pionera Eva, cometió en el Edén. La manzana le otorga a la queimada, ese toque afrodisíaco, a veces, se ayuda de la canela.
café: símbolo de la universalidad y el mestizaje del hombre, se ponen siete granos para recordar a las antiguas siete provincias gallegas: uno por Mondoñedo, otro por Betanzos, por Lugo el tercero, otro por Tuy, un quinto por Ourense, otro por Coruña, y un último por Compostela. (en el actual escudo de la comunidad autónoma, las siete cruces, aluden, precisamente e esto, a las siete provincias antiguas). En muchas ocasiones, suele añadirse un grano más, si la queimada se hace en algún lugar fuera de Galicia, para honrar dicho lugar, o bien, pueden añadirse granos, para recordar a seres queridos, o a amigos que se encuentran fuera y no pueden asistir a la celebración.

En definitiva, es un ritual en toda regla, no se da puntada sin hilo, y, una vez que se prende la llama y la cazuela comienza a arder, se apagan todas las luces, siendo el foco de atención la llamarada purificadora, entonces, comienza el conxuro, recitado con voz solemne por quién está preparando la queimada:
"Mouchos, curuxas, sapos e bruxas. Demos, trasgos e diaños, espritos das nevoadas veigas. Corvos, pintigas e meigas, feitizos das menciñeiras. Podres cañotas furadas fogar dos vermes e alimañas. Lume das Santas Compañas, mal de ollo, negros meigallos, cheiro dos mortos, tronos e raios. Oubeo do can, pregón da morte; fuciño do sátiro e pé de coello. Pecadora lingua da mala muller casada con home vello. Averno de Satán e Belcebú, lume dos cadavres ardentes, corpos mutilados dos indecentes, peidos dos infernais cús, muxido da mar embravescida. Barriga inútil da muller solteira, falar dos gatos que andan á xaneira, guedella porca da cabra mal parida. Con este fol levantarei as chamas de este lume que asemella ao do inferno, fuxirán as bruxas a cabalo das súas escobas, índose bañar na praia das areas gordas. ¡Oíde, oíde! os ruxidos que dan as que non poden deixar de queimarse na augardente, quedando así purificadas. E cando este brevaxe baixe polas nosas gorxas, quedaremos libres dos males da nosa ialma e de todo embruxamento. Forzas do ar, terra, mar e lume, a vos fago esta chamada: si é verdade que tendes máis poder que a humana xente, eiquí e agora, facede cos espritos dos amigos que están fora, participen con nós de esta queimada.

" (traducido, pinchar
aquí)
Algunos historiadores, encuentran en el posible origen de la queimada elementos célticos (los elementos poéticos de los conjuros y la dirección del ritual por una persona que lleva la voz cantante), románicos y germánicos (el placer por la ebriedad colectiva y el gusto por las bebidas encendidas) y árabes (el azúcar y el aguardiente).
Cronológicamente, su orígen podría aventurarse en los siglos XI o XII (claro está, en esta época sin los siete granos de café).
Las llamas de la Queimada, son la expresión de la cultura de un pueblo milenario, que ha sabido integrar en su seno, conceptos y actitudes que provienen de los albores de la civilización humana.
La queimada es, en definitiva, una pócima pagana, mezcla de medicina y magia, con la que se curan los males del alma, esos males que los gallegos llamamos "meigallo".
Es también un brebaje que usamos para espantar los malos espíritus o, para atraer a los buenos de entre las llamas, para que nos acompañen en este laberinto de dudas que es la propia vida. En definitiva, con el fuego se bendice la amistad, la reunión, el tiempo compartido, los recuerdos, y se planta cara a los malos augurios, conjurando lo bueno. La respuesta a la convocatoria del fuego, revive su memoria, permitiendo la pervivencia de lo antiguo en lo nuevo, de igual manera, el fuego que se guardaba en el recinto más sagrado de Atenas, en el Pritaneo, simbolizaba la continuidad histórica de la ciudad......... el fuego......
Ya sabéis, en cualquier reunión (preferentemente nocturna) que tengáis con amigos o familia, os podéis aventurar con una queimada.....
Salud!
(saúde e terra, como se decía por aquí)
besos